lunes, mayo 20

«Con sensatez, los países europeos, y en particular los más pobres, están cayendo en una economía de guerra»

jHierry Breton ha encontrado una nueva lucha: rearmar Europa. El muy inquieto comisario europeo del mercado interior recorre el Viejo Continente, en busca de conchas. Ucrania lo consume en masa, casi 5.000 al día, y todavía quiere más. Esto es mucho más de lo que las fábricas alemanas, francesas o españolas pueden producir actualmente.

El 20 de marzo, la Unión Europea adoptó un plan que prevé recurrir a las reservas militares y ayudar a los fabricantes a aumentar. Y por si fuera poco, habría que resolver comprar fuera de Europa, lo que el comisario europeo pretende evitar. Como las mascarillas o Doliprane, la prioridad ahora es la autonomía estratégica.

Pero a diferencia de las necesidades nacidas con la crisis sanitaria, la necesidad lamentablemente debería durar más. El mundo está sacando armas en todas partes, y particularmente en Europa. El último informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, publicado el domingo 23 de abril, reporta un nuevo récord en el frente armamentístico.

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Los gobiernos del planeta, preocupados por la preservación del clima y la biodiversidad, no han dejado de abastecerse de armas. El gasto en 2022 alcanzó la cifra sin precedentes de 2.240 millones de dólares (2.040 millones de euros), o el 2,2% del producto interior bruto (PIB) mundial. Si Estados Unidos es, con diferencia, el primero en gasto (39% del total), le precede una cohorte de oficiales ambiciosos como China (13%), Rusia (3,9%), India y Arabia Saudí.

Multiplicación de contratos

Sin embargo, los mayores avances provienen de la vieja Europa. Desde la anexión unilateral de Crimea por parte de Rusia en 2014, el este del continente se ha estado rearmando a gran velocidad. Es cierto que los grandes gastadores siguen siendo, por orden, el Reino Unido, Alemania y Francia, pero, si miramos los gastos en los que incurren proporcionalmente a su riqueza, medida por el PIB, Grecia gasta el 3,76% de su PIB en defensa, Polonia el 2,42 % y los países bálticos, Croacia o Eslovaquia superan la recomendación de la OTAN del 2 %. A modo de comparación, Francia está en el 1,9% y Alemania en el 1,4%.

El país más prometedor en esta área es sin duda Polonia. Como la guerra está en sus fronteras, multiplica los contratos. De acuerdo a Tiempos financieros, el gasto debería ascender al 4% de su PIB en 2023. Ha concluido así un contrato de 10.000 millones de dólares para comprar 500 lanzacohetes Himars a la estadounidense Lockheed Martin. Entonces tendrá en su territorio más copias de estos dispositivos de las que hay en suelo americano.

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