Las empresas suben ya los salarios por encima del 4% pactado con UGT y CC.OO.



El hueso salarios de los trabajadores empiezan a recuperar el terreno perdido tras dos años de espiral inflacionista en los que han perdido cerca de siete puntos de poder adquisitivo. Loss data recabados por la Agencia Tributaria a de las retenciones en las nóminas que aplican las empresas revelan que antes incluso de la firma del V Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva el pasado 10 de mayo los sueldos estaban creciendo ya por encima de la subida del 4% acordado por CEOE, Cepyme, UGT y Comisiones Obreras en este documento de guía para la negociación colectiva.

En concreto, la información proporcionada por el Impuesto sobre la Renta colgante el primer trimestre del año -probablemente la fuente más fiable para mediar la evolución de los salarios en la economía- revela que el El salario medio de las grandes empresas aumentó un 5%mientras que en las pequeñas y medianas empresas esa subida fue aún mayor, del 5,5%.

Los datos de la Agencia Tributaria revelan, por una parte, que los sueldos han comenzado a ganar poder adquisitivo casi principios desde de año (en marzo el dato interanual del IPC estaba ya en el 3.3%) y, por otra, que las subidas de salarios reales que se están produciendo en las empresas están no solo por encima de lo que muestran los datos de negociación de los convenios colectivos, que en 2022 apenas cubrieron a cuatro millones de trabajadores de los cerca de catorce millones de asalariados que hay en España, sino también por encima de la referencia del 4% pactada por las organizaciones empresariales y los sindicatos en el AENC.

Subida media del 3,2% para los trabajadores con convenio

Los datos de Hacienda revelan una ritmo real de subida de los salarios un 60% más alto que el registrado por la estadística de convenios colectivos del Ministerio de Trabajo, que situa esa subida de salario media en el 3.26% en el acumulado del año hasta mayo y qu’afecta un total de ocho millones de trabajadores de nuestro país.

El dato de los convenios firmados este año se aproxima un poco más a la foto proporcionada por Hacienda ya que reveló una subida media del 4,28%. Aunque los trabajadores afectados por las subidas en convenio firmadas en 2023 se reducirán en 1,5 millones de empleados.

Estas subidas registradas en 2023 se alinean con la recomendación del 4% para el conjunto del año pactada por patronal y sindicatos, por lo que las subidas por encima del 5% de medios que señala la estadística tributaria supone un 30% más que los datos oficiales del Ministerio de Trabajo.

Comparado con el sector público, el acuerdo sustancialdo entre el gabinete dirigido por la ministra María Jesús Montero y CC.OO. 2,5%. Es decir, el colectivo de empleados dependientes de la Administración experimenta una subida salarial que es la mitad de la anotada por los asalariados del sector privado en el registro de la Agencia Tributaria.

Más presión fiscal

El dinamismo en la subida de los salarios acelerará el efecto fiscal que tiene que los trabajadores que se benefician de esta subidas acaben teniendo retenciones más altas y en algunos casos pasen incluso a tramos de renta más caros, lo que se denomina progresividad en frío y al que los expertos atribuyen una parte no pequeña del incremento de ingresos por Renta que las arcadas públicas han recibido en los últimos dos años.

La Agencia Tributaria admitió en su último informe de recaudación que los mayores ingresos provenientes de las retenciones de grandes empresas (un 12% más) provienen del incremento del 5% en los salarios medios, del incremento del empleo, pero también de la subida del tipo medio que pagan los trabajadores a sueldo de ese segmento del tejido empresarial.

El fenómeno ya se produjo el año pasado, especialmente entre los pensionistas y los trabajadores de las grandes empresas que aún sin ganar poder adquisitivo pasaron a tener una retención fiscal mayor por los incrementos nominales experimentados por sus nóminas.

La situación creada por este fenómeno fiscal desató un vivo debate político y académico a su vez sobre la deflación de la tarifa, que no es tanto como la adecuación de las grandes cifras del impuesto que determina las tarifas de retención o las rentas umbral de los cuales salta un tramo mayor de tributación a la inflación, de modo que se impida qu’haya contribuyentes que soportan una tributación más alta pese a haber perdido poder adquisitivo en términos reales.

El Gobierno rechazado deflatar la tarifa estatal del IRPF pero un puñado de comunidades autónomas con gobierno del PP y otros socialistas comme la Comunidad Valenciana sí deciden retocar el impuesto para evitar ese fenómeno que genera recaudación extra a costa de erosión el poder adquisitivo de los contribuyentes.

Por Sandra Gomez