martes, julio 16

«Cuatro palancas de acción para las empresas preocupadas por alinear sus prácticas y su discurso a favor de un desarrollo más sostenible»

Ia ley Pacte (plan de acción para el crecimiento y la transformación de las empresas), aprobada en mayo de 2019, creó el estatuto de empresa con una misión que permite a las empresas que así lo deseen fijarse una «razón de ser» y tener como objetivo, además de desempeño económico, un impacto social y ambiental positivo evaluado por un organismo externo.

Cuatro años después, más de mil empresas francesas, entre ellas Danone, La Poste, Crédit Mutuel, Arkéa y MAIF, han optado por este estatus.

Después de un comienzo tímido, este número sabe, según el Barómetro del observatorio de empresas con misión marzo de 2023, un progreso constante, sobre todo porque, en un contexto de escasez de jóvenes talentos, este estatus está demostrando ser un activo para reclutar y retener. Casi las tres cuartas partes de los jóvenes graduados se declaran creadores de estas empresas con una misión (“Inicios de carrera de jóvenes egresados ​​de las Grandes Ecoles”Centro de Talento NewGen, Edhec, 2023).

Un cierto éxito, por lo tanto, parece estar en la cita. Pero la conciliación entre los objetivos financieros por un lado y la misión por el otro, sin embargo, no es simple. La búsqueda del rendimiento económico se antepone fácilmente a la misión que, por su parte, a veces requiere inversiones hundidas. La ley dice poco acerca de estos desafíos gerenciales.

Comunicarse internamente

Sin embargo, si este estatus debe acompañar la transformación del capitalismo, es urgente reflexionar sobre los métodos concretos de su implementación. Nuestra investigación nos ha permitido identificar cuatro palancas de acción para las empresas preocupadas por alinear sus prácticas y su discurso a favor de un desarrollo más sostenible.

Comunicar ampliamente internamente sobre la misión que se persigue y traducirla en objetivos concretos y medibles es, en primer lugar, fundamental, dotando de los recursos humanos y técnicos necesarios para medirlos. Por lo tanto, es posible cambiar los sistemas de incentivos dentro de la empresa para promover el desempeño social y ambiental junto con el desempeño financiero. Condición necesaria si queremos evitar que la razón de ser de la empresa se quede en el olvido en momentos de dificultad.

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También se debe considerar la estructuración de la empresa. ¿Deberían encargarse a todos los equipos actividades relacionadas tanto con la búsqueda de beneficios como con el impacto social? ¿O deberían dividirse estas actividades entre diferentes equipos? ¿Y cómo lidias con las tensiones que surgen inevitablemente? Las respuestas pueden variar de una empresa a otra, pero no se deben evitar estas preguntas, de lo contrario se puede pasar por alto parte de los objetivos.

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