martes, mayo 28

Con el teletrabajo, la diplomacia ahorra tiempo pero pierde complicidad

Ila política exterior y la política de defensa no se prestan bien al teletrabajo. “Este dominio soberano que se caracteriza por el secreto en el intercambio de información requiere un contacto muy regular”observa Delphine Deschaux-Dutard, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Grenoble-Alpes, en un estudio para la Fundación para las Ciencias Sociales. Durante la crisis vinculada a la epidemia de Covid-19, en 2020-2021, es posible que los diplomáticos y los actores de la defensa civil y militar no hayan tenido otra opción: tuvieron que, como todos, renunciar a los viajes y los intercambios cara a cara.

¿Es posible el teletrabajo en un campo donde el secreto rige el intercambio de información? ¿Cómo realizar negociaciones diplomáticas en formato virtual? Para responder a estas preguntas, el politólogo entrevistó, tras los confinamientos de 2020, a muchos actores de la política exterior y de la política de defensa en el Elíseo, Naciones Unidas, ministerios o personal. Y su conclusión es clara: si la virtualización de los intercambios no cambia los elementos esenciales de sus prácticas, los priva de los contactos informales que forman la esencia de su profesión.

Cuando comenzó la pandemia, en 2020, se aceleró repentinamente la digitalización de prácticas que había estado en vigor durante algunos años. “Para las reuniones del Jefe de Estado o su equipo diplomático con sus homólogos extranjeros, se prefiere el teléfono para reuniones cortas (menos de treinta minutos), la videoconferencia para reuniones largas con más de dos interlocutores”, explica Delphine Deschaux-Dutard. Son este tipo de formatos los que se mantienen, en 2020-2021, para la preparación de la presidencia francesa de la Unión Europea (UE) o para la actualización semanal de la entonces ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly, con su homólogos de la fuerza «Takuba» en el Sahel.

Importancia de la «diplomacia de pasillo»

Aunque las conferencias por teléfono o video requieren una gran preparación previa, están demostrando ser muy útiles: la flexibilidad de las herramientas digitales permite, según el politólogo, multiplicar y profundizar los contactos con los socios de cooperación, hasta el punto de que estas prácticas aparecido durante el confinamiento le sobrevivió. “En 2022, muchas reuniones con socios extranjeros, incluso internas o interdepartamentales, se han quedado en formato remoto o híbrido por la flexibilidad y el ahorro en tiempo de viaje que esta solución ofrece a los agentes con agendas sobrecargadas”subraya Delphine Deschaux-Dutard.

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