Cuando no se logra plaza en ninguna de las opciones elegidas para ir a la universidad comienzan las dudas sobre qué hacer. Las opciones son muchas, desde repetir la EBAU, irse al extranjero, trabajar o realizar algún otro estudio, ya sea de FP o de grado que no estaba en los planes iniciales. Pero antes de nada, es importante relativizar el rechazo. “Recibir una negativa genera un impacto muy duro, tiene un impacto emocional. Por eso ante un reves, una respuesta negativa, es muy importante la actitud inicial. Hay personas que culpabilizan al entorno y otros buscan alternativas, lo cual es muy constructivo”, afirma Silvia Martínez, responsable del Servicio de Orientación Universitaria de la Universidad de Deusto. “Los animamos a que lo vean de forma positiva, que no se sientan cuestionada su valía profesional. Hay plazas limitadas y no significa que no seas bueno”, añade. Para manejar y gestionar ese rechazo los alumnos deben tener una red de apoyo con la familia y los amigos y “ver todas las partes positivas de este reves”. Los jóvenes pueden descubrir nuevas alternativas, «depende de su apertura y de su capacidad de buscar los propios valores».

En el momento del rechazo similar pueden en una carrera determinada se analizar otros grados y de esta forma «se pueden ampliar solicitudes a grados que al principio no se habían considerado», explica el docente. También está la opción de «estudiar en otra comunidad y leer el traslado» e incluir «seguir estudiando y repetir la EBAU», añade. Aunque reconoce que hay alumnos que no barajan otras alternativas. “Si realmente donde necesitas probar un determinado grado, existe la posibilidad de invertir un año en otra formación complementaria, ya que puedes mejorar tus idiomas, y mejorar tu nivel. Se pueden volver a solicitar los estudios un año después, puede que la nota de corte baje un poco”, resalta la orientadora. Silvia Martínez valoriza la figura del orientador y que ayuda a que los estudiantes sean más realistas a la hora de solicitar los grados, conforme a sus, y sobre todo “les ayuda ampliar las áreas de interés”.

Quedarse fuera de la universidad conlleva a veces problemas de autoestima, sobre todo si se el único amigo del grupo en esa situación. “El rechazo a la valía personal. Pero no hay que compararse, hay que oír que es algo coyuntural o estructural”, apunta la orientadora de Deusto. Además, existen casos en los que las bajas notas en Bachillerato pueden haber coincidido con problemas de salud o dificultades para estudiar. “Luego vemos a estos jóvenes que cuando entran en algo que realmente te gusta, repuntan y logran notas muy altas”, indica Martínez.

Estrategia

Isabel Fernández Solo de Zaldívar, profesora del Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), habla de la necesidad de tener una estrategia. “Quieren ser algo y hay que operar en qué quieren hacer para de esta forma tener un plan B. Muchas veces los alumnos no han hecho buena elección de las optativas y no tienen claro deficiencias puntúan más”, comentó el docente. De ahí que recomiende mirar bien la oferta de grados, tener varios planos y no cerrarse a nada. “Si trabajas con ellos te puedes encontrar con opciones que no conoces”, puntualiza.

Las notas de corte son orientativas por lo que puede haber alguna sorpresa en el ingreso si dicha nota baja con respecto al año anterior. O en el caso de aquellos que están en lista de espera, «pueden ser llamados una vez iniciado el curso por lo que se puede esperar un poco». Eso sí, Fernández recuerda que en cada universidad hay que saber cómo proceder cuando estás en lista de espera. “En muchos grados, incluso en septiembre, sigue entrée gente. Hay una pega, tienes que pagar las tasas y puede que no te devuelvan el dinero”, cuenta el profesor de la UNIR. Algunos estudiantes por eso piden la beca para ganar tiempo. Siempre que la opción de elegir un grado de la misma rama sea interesante siempre que confirme algunas asignaturas y un año después se puede intentar cambiar. El profesor de la UNIR anima a que cuando un alumno no entra en una carrera sirva de reflexión. “Como padres y sociedad puede verter como pérdida de año, pero también hace falta reflexionar Durante un tiempo en el que recomiendo que se haga algo más”, como un idioma o un voluntariodo “que te aporta un crecimiento”, asegura.

El docente de UNIR habla también de la presión existente entre las familias y los propios compañeros. “Tu tribu está en la universidad y si tú sigues repitiendo la EBAU algo pierdes. La ansiedad de los jóvenes es por perder el carro de la gente”, subraya. Para quienes opten por estudios en la enseñanza privada anima a no reljarse una vez que no piden nota de corte sino que la entrada está condicionada para probar el examen. Sin embargo, “hay muchos cambios en la vida y tener una mejor nota te da más opciones de elección”.

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