sábado, abril 13

Dos años de sanción para Mo Katir por saltarse tres controles antidopaje | Deportes

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La Unidad de Integridad del Atletismo ha decidido sancionar con dos años de inhabilitación al atleta Mo Katir, que ya había sido suspendido por World Athletics tras no estar localizable en tres controles antidopaje en el plazo de un año. El castigo al fondista español, de 25 años y afincado en Murcia, se prolongará desde el 7 de febrero de este año al 6 de febrero de 2026. Ahora, Katir podrá recurrir al Tribunal Abritral del Deporte (TAS), pero la posibilidad de que pueda participar en los Juegos Olímpicos que se celebrarán en París este verano es remota. Katir es doble medallista mundial al haber conquistado el bronce en el 1.500m de Eugene 2022 y la plata en el 5.000m de Budapest 2023.

“Como quiera que no estoy de acuerdo con la decisión adoptada por la AIU (la agencia antidopaje de la federación internacional, WA), me dispongo a recurrir a la misma para poder competir durante la tramitación del procedimiento”, señaló Katir en un comunicado el 7 de febrero. La federación española (RFEA), por su parte, fue contundente. “Un atleta suspendido provisionalmente o con un expediente abierto por dopaje no cumple con los criterios de elegibilidad”, recordó en una nota. Según esta norma, aunque Katir consiguiera una suspensión cautelar de la sanción, el mejor atleta español, la mayor esperanza de medalla, no sería seleccionable para participar ni en los Europeos, en junio, ni en los Juegos, en agosto.

El mánager del deportista, Miguel Ángel Mostaza, explica la situación como un problema de “despistes”. Pero la normativa internacional precisa que los cambios de planes, viajes imprevistos o decisiones de última hora deben actualizarse constantemente con mensajes desde el móvil. “No estamos ante un expediente de infracción de las normas de dopaje por el uso de sustancias o métodos prohibidos, ni siquiera por eludir controles fuera de competición. Se trata de un simple expediente derivado de la cumplimentación de datos en la plataforma Adams [utilizada para localizar y notificar a los atletas de las pruebas correspondientes] que ha podido generar fallos de localización”, alegó Katir la semana pasada.

Al día siguiente, el presidente de la federación española, Raúl Chapado, le contestó en una rueda de prensa: “Los atletas saben que están obligados a cumplir la normativa y los marcos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA)”. El dirigente reiteró el compromiso del organismo que preside por tener “deportistas que compitan de forma limpia y justa”. Y sobre la probabilidad de que Katir pueda asistir a los Juegos en la capital francesa, respondió: “No sé los plazos jurídicos que hay exactamente y si podría llegar”. “Tenemos una historia y hay que aprender de ella. Es preocupante que un caso, y no me refiero en concreto a este, pueda manchar nuestro deporte. No podemos ser ilusos y pensar que el dopaje ha desaparecido del atletismo”, añadió.

El comienzo de la pesadilla de Katir, deportista con altas posibilidades de obtener medalla en París 2024, sucedió el pasado octubre, mientras se entrenaba en una pista cercana a su casa, en Mula (Murcia). Los controladores llamaron al timbre de su puerta y no estaba. A pesar de ello, su residencia oficial no es la más habitual; suele estar en centros de preparación en altura, en Sierra Nevada, principalmente, en Font Romeu (Pirineos franceses) o en Ifrane, en el Atlas marroquí. El fondista ha puesto su caso en manos de Borja Osés, un abogado que supo lidiar y conseguir una declaración de inocencia para el mediofondista Adel Mechaal en un caso similar, con tres problemas de localización también. Antes de los Juegos de Río 2016, Osés logró que el Comité Olímpico Español (COE) le permitiera competir.

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